Desarrollamos agentes capaces de responder preguntas, orientar a los usuarios y ejecutar acciones sobre los sistemas de la empresa. Pueden utilizarse para atención al cliente, soporte técnico, asistencia interna o seguimiento de pedidos, incidencias, solicitudes y trámites.
Los agentes conversacionales permiten que clientes, empleados y colaboradores interactúen con los servicios de una organización mediante lenguaje natural.
A diferencia de los chatbots basados únicamente en respuestas predefinidas, un agente puede consultar información, comprender el contexto de una petición, solicitar los datos necesarios y ejecutar acciones sobre las aplicaciones corporativas.
Diseñamos agentes orientados a procesos reales, integrados con las fuentes de información y herramientas que necesita cada organización.
Dependiendo del caso de uso, el agente puede:
- Responder preguntas frecuentes.
- Consultar documentación y bases de conocimiento.
- Orientar al usuario durante un trámite.
- Recoger y validar información.
- Crear incidencias, solicitudes o citas.
- Consultar el estado de un pedido o expediente.
- Actualizar datos en un CRM o ERP.
- Generar respuestas y documentos.
- Clasificar y derivar peticiones.
- Solicitar la intervención de una persona.
- Resumir una conversación para facilitar su continuidad.
- Mantener la trazabilidad de las actuaciones realizadas.
Los agentes pueden implantarse en diferentes contextos:
- Atención comercial.
- Soporte técnico.
- Centros de ayuda.
- Portales de clientes.
- Intranets corporativas.
- Mesas de servicio.
- Recursos humanos.
- Asistencia a empleados.
- Seguimiento de incidencias.
- Información sobre productos y servicios.
- Trámites y procedimientos administrativos.
El objetivo es facilitar una atención más rápida y homogénea, sin perder la posibilidad de intervención humana.
Conectamos los agentes con documentación, procedimientos, catálogos, bases de datos y sistemas internos.
El asistente puede construir sus respuestas a partir de fuentes autorizadas y mostrar referencias cuando resulte necesario. También puede respetar los permisos del usuario y limitar el acceso a información sensible.
Esto permite desarrollar agentes privados y especializados que conocen el contexto de la organización sin depender exclusivamente de información general.
El agente puede interactuar con aplicaciones corporativas mediante APIs, automatizaciones o desarrollos específicos.
Por ejemplo, puede:
- Registrar una solicitud.
- Abrir un ticket.
- Consultar existencias.
- Comprobar el estado de un expediente.
- Actualizar datos de contacto.
- Reservar una cita.
- Preparar una propuesta.
- Enviar una notificación.
- Escalar una incidencia.
Antes de ejecutar acciones sensibles, pueden incorporarse confirmaciones, validaciones y puntos de aprobación.
Definimos reglas para controlar cómo debe actuar el agente:
Ámbitos de conocimiento autorizados.
Acciones permitidas.
Datos que puede consultar.
Casos que requieren intervención humana.
Niveles de confianza.
Registro de conversaciones.
Protección de información personal.
Revisión de respuestas y resultados.
Métricas de uso, resolución y satisfacción.
El agente se diseña como parte del servicio, no como un elemento aislado.
- Atención disponible de forma más inmediata.
- Reducción de consultas repetitivas.
- Respuestas más homogéneas.
- Mejor aprovechamiento del conocimiento interno.
- Menor carga para los equipos de soporte.
- Recogida estructurada de información.
- Mayor capacidad de seguimiento.
- Integración de la atención con los procesos internos.
Analizamos las consultas, fuentes de información y acciones que debería gestionar para desarrollar un asistente integrado con tu organización. Cuéntanos a quién debe ayudar y qué tareas necesita resolver.