Figma ha puesto a disposición de todas los usuarios los nuevos archivos Figma Make, que dan la posibilidad de diseñar por medio de iteraciones. Ahora no se trata únicamente de dibujar pantallas o definir estilos, sino de escribir prompts, ajustar indicaciones y ver cómo la IA transforma esas ideas en prototipos interactivos. Mensaje a mensaje se puede modificar el diseño inicial, corregir, añadir interacciones o crear contenidos en texto e imagen, hasta obtener un prototipo que probar y compartir.
¿Qué son los archivos Figma Make?
Son independientes de los archivos tradicionales de diseño en Figma. Están concebidos como un espacio conversacional. En lugar de bocetar a mano, el proceso empieza con un prompt: una descripción de lo que se quiere lograr. A partir de ahí, la IA genera una primera propuesta que se puede ajustar con nuevas indicaciones, ya sea a nivel general o seleccionando secciones o componentes. El resultado es un prototipo funcional que evoluciona con cada iteración.
¿Cómo trabajar con Figma Make?
Si lo que buscas es explorar una idea o hacer un esquema rápido, basta con abrir un archivo Make en blanco y escribir un prompt. En unos minutos, ofrecerá una primera propuesta sobre la que se puede seguir iterando. Es ideal para fases tempranas, brainstorming o validación rápida con un cliente.
Otra opción, probablemente más interesante, es utilizar como base un diseño ya creado en Figma, que bien puede ser un diseño completo de una página o un componente. A partir de ese diseño inicial Make puede generar variaciones, alternativas visuales o nuevas versiones que respetan el contexto original. Esta opción es muy útil cuando quieres comparar estilos, probar interacciones distintas o explorar cómo evolucionaría un mismo patrón en diferentes direcciones.
Ventajas de Figma Make para diseñadores
Exploración creativa: probar distintas variantes de diseño sin necesidad de rehacer pantallas manualmente.
Prototipos funcionales: no solo proporciona bocetos estáticos, sino experiencias interactivas.
Edición por código: permite cambiar estilos a través de código de una manera rápida.
Prototipado responsive: además de la interacción, el prototipo generado por IA se adapta a las distintas resoluciones.
Rompe con el lienzo en blanco: cuando la inspiración abandona al diseñador, resulta útil tener una base con la que comenzar a trabajar. Puede funcionar como lluvía de ideas.
Aprendizaje continuo: el propio proceso de iterar prompts ayuda a clarificar ideas y descubrir nuevas soluciones de diseño.
Desventajas de Figma Make
Sin conversión directa a archivos de diseño: un archivo de Make no se puede transferir automáticamente a un archivo de diseño de Figma.
Control limitado sobre el detalle: aunque permite ajustes, la precisión pixel-perfect sigue requiriendo trabajo manual en archivos de diseño tradicionales.
Look and feel poco creativo: Sobre todo en las primeras iteraciones, el boceto luce como una plantilla prefabricada.
Dependencia de la calidad del prompt: resultados muy variables según cómo se formulen instrucciones; puede implicar más ensayo y error.
Lentitud de respuesta: la respuesta de la Ia a cada iteración se hace lenta y tediosa. Para cambios pequeños o de contenido puede resultar más práctica la edición por código.
Resultados inconsistentes: la IA puede producir prototipos útiles, pero también errores visuales o flujos incompletos que requieren correcciones manuales.
En general, Figma Make parece una buena opción para hacer un prototipo rápido, entendido como esquema o esqueleto de la web, no tanto para un diseño entregable al cliente. Lo más inteligente es verlo como una herramienta de exploración y validación temprana, que se complementa con el diseño tradicional en fases posteriores.
Ofrece un punto de partida ágil para dar forma a ideas. Usado con criterio, puede ahorrar tiempo, facilitar la comunicación con clientes y ayudar a los equipos a llegar antes a lo que realmente importa: comprobar si una idea funciona en la práctica.