Hace ya mucho tiempo que los PCs vienen equipados con tarjetas de red Gigabit (1000 Mbps)pese a lo cual la mayoría de los routers ADSL (que son los que se utilizan en la inmensa mayoría de los hogares y pymes) siguen basándose en Fast-ethernet (100 Mbps).
Está claro que 100 Mbps es suficiente en un hogar pero pronto será necesario un mayor ancho de banda para soportar los servicios de video internos y demás mejoras que se quieren ir incorporando a los televisores de los hogares.
En el entorno empresarial se suelen encontrar instalaciones en las que, pese a que la salida a internet se hace a través del router de la operadora, las conexiones internas en la red local se hacen conectando los equipos a dispositivos Gigabit. Con esto se mejora el rendimiento interno de los equipos pero hay un detalle importante que pocas veces se tiene en cuenta: los cables.
El cableado es muy importante puesto que, aunque tengamos tarjetas y switch Gigabit, si el cable no es el adecuado realmente no estaremos alcanzando las velocidades que se suponen.
El cable habitual desde hace unos años es el UTP 5 que, si bien admite red Gigabit (y hace que los equipos reconozcan que están conectados a esa velocidad) en realidad no permite las tasas de transferencia que debería.
Para disponer de una red local que realmente aproveche las ventajas de Gigabit Ethernet es necesario contar con cables UTP 6.
Creo que muchos tendremos que revisar los cables que estamos utilizando puesto que seguro que alguno se nos ha escapado y estamos conectándonos a menos velocidad de la que creemos.